Ocho escalones para superar la coyuntura

Para cumplir el objetivo de generar una empresa competitiva en el actual contexto, hay que subir una escalera empinada.
Por: Rolf Erwin Müller

A menudo sucede que, ante una televisión con magros contenidos, vamos y venimos de un canal a otro sin saber qué es lo que estamos mirando realmente. Algo similar nos puede ocurrir en la empresa cuando la vorágine cotidiana nos hace perder el foco respecto de lo que está pasando en el contexto general en el que esta se desenvuelve.

Sin embargo, en medio del zapping también podemos encontrar uno de esos programas de preguntas y respuestas en los que el conocimiento es valorado: en la medida en que se responde correctamente, se ascienden varios escalones hasta llegar al premio final. Del mismo modo, en esta coyuntura tan delicada, hay que poner el conocimiento en el lugar adecuado y utilizarlo como una herramienta para desarrollar estrategias que permitan que la empresa salga airosa.

El inconveniente que se nos presenta en una situación de crisis es que muchas veces no se aplica el conocimiento porque no se puede, o simplemente porque se cree que no se puede. En lo personal, me inclino por esta última opción, que es la más habitual cuando el árbol de los problemas cotidianos no deja ver el bosque.

La próxima campaña ya está en marcha, por lo que es de vital importancia estar preparados. En esta ocasión, la propuesta consiste en responder algunos interrogantes clave para llegar bien posicionados el año próximo.

 

  1. Cuando arma el plan de producción, ¿lo hace analizando detalladamente cada situación?

Es muy importante trabajar en el plan de producción, identificando las ventajas y desventajas de cada lote para realizar diferentes cultivos. La agricultura ya no puede ser considerada como una industria; es necesario concebirla artesanalmente, seleccionando caso por caso, y hay que ser muy profesionales en la asignación de recursos. Lo mismo vale para un planteo forrajero destinado a tambo o a ganadería. Es necesario definir qué recursos nutricionales se van a necesitar, para luego identificar qué lote puede proporcionar la mayor y mejor cantidad de alimento.

Pero para definir las proporciones de siembra, es necesario agregar el análisis económico al planteo técnico. Aunque parezca obvio, esto muchas veces no se concreta. Se continúa con “lo que siempre se hizo” o se busca evitar lo que sería peor.

 

  1. ¿Sabe cuál fue su evolución patrimonial en los últimos 10 años?

Cuando se está en una mala situación, todo se ve de color negro. Sin embargo, muchas empresas –por no decir la mayoría– han crecido de alguna manera en estos últimos 10 o 15 años, y ello ha generado un cambio importante en su situación patrimonial.

Por esta razón, es importante realizar anualmente el análisis patrimonial de la empresa y compararlo con el de años anteriores. Esto permite saber cuál fue su evolución y analizar su composición, para ver cuál fue su variación con el paso del tiempo.

Saber con qué activos se cuenta y qué tipo de pasivos tiene la empresa permite conocer si se encuentra en una posición de fortaleza o de debilidad patrimonial.

 

  1. ¿Analizó su portfolio de negocios considerando distintos escenarios?

Cada empresa tiene un portfolio de negocios que impacta de diferente manera en el resultado final, exponiéndola a distintas situaciones de riesgo. Por eso es importante revisar año tras año en qué canasta se ponen los huevos y ver cómo se comporta cada unidad ante distintos escenarios, tanto climáticos como macroeconómicos. Muchas veces, cuando hay problemas financieros, las decisiones se toman considerando únicamente las finanzas y no el resultado posible de los negocios. El mirar los resultados posibles permite generar estrategias de financiamiento diferentes para capitalizar las mejores opciones.

 

  1. El presupuesto financiero 2015/16, ¿fue diseñado con una estrategia comercial o se limita a comprar y vender cuando hace falta?

En tiempos complicados, ¡el financiero manda! Por ello es importante llevarlo al día y diseñar mensual o quincenalmente una táctica que contemple lo impositivo, lo comercial (tanto de compra de insumos como de venta de producción), la financiación y el pago de labores y fletes, entre otros ítems. Esto permite saber qué hacer y cuándo, para actuar en consecuencia.

 

  1. ¿Puede describir claramente cuál es su estrategia empresarial?

Una empresa hace negocios. Para ello debe contar con una hoja de ruta que se denomina plan estratégico. Es muy importante definirlo, revisarlo periódicamente y, de ser necesario, modificarlo.

Si se decide mantener la estrategia de la empresa pero luego esta no puede llevarse a cabo por razones externas, se puede generar un plan de coyuntura que nos permita atravesar el año, y analizar la situación al año siguiente cuando el horizonte esté más definido.

Hay que tener cuidado y no tomar decisiones emocionales, enojados por la coyuntura que nos toca atravesar. Esto nos puede conducir a equivocar el rumbo. También es cierto que es preferible bajarse a tiempo frente a la posibilidad de un cambio, si se está convencido de que el horizonte que se avizora no es el más conveniente.

 

  1. ¿Cuál es su nivel de profesionalización? ¿Lo mide? ¿Lo reduce o lo mantiene?

En los últimos años se habla mucho acerca del nivel de profesionalización de las empresas del agro, observándose muchos cambios positivos.

Sin embargo, es necesario revisar las estructuras permanentemente y analizar en forma concienzuda cualquier decisión que se tome en este sentido. Medir el costo/beneficio profesional es una herramienta que posibilita clarificar las acciones por instrumentar. A menudo, en el afán de reducir costos, se toman decisiones equivocadas, que luego se pagan caras, porque encierran costos ocultos, una reducción de los niveles de producción, mal manejo o falta de control, entre otras consecuencias.

 

  1. ¿Cuánto tiempo le dedica a la actividad diaria y cuánto a la planificación? ¿Se detiene para analizar la situación o simplemente corre?

Los bajos precios internacionales, los granos que no alcanzan, el cheque que entra y el que sale, los impuestos que ahogan, son algunos de los muchos temas que se deben solucionar todos los días. Es verdad que cuando los costos se ajustan, se debe trabajar más, pero esto no significa necesariamente hacer más cosas. Hay momentos en que hay que parar la pelota. Ordenarse y generar acciones pensadas lleva a efectuar un mejor uso del tiempo, genera mayor previsibilidad y, probablemente, menos estrés.

 

  1. ¿Tiene bien armada la cadena de comunicación para que nada falle en el potrero?

Cuando hay “mala onda” es muy probable que no se comunique bien o que el malestar y los temores se transmitan a los equipos de trabajo. ¡Es difícil motivar cuando no se está bien! Hay que esforzarse para comunicar profesionalmente. Se debe procurar exponer con claridad qué es lo que está pasando, buscando el mayor grado de responsabilidad y compromiso de parte de la gente que trabaja en y para la empresa. Esto involucra desde el potrero hasta la administración y abarca tanto al empleado como al contratista.

 

Es fundamental recordar que ninguna de las cuestiones planteadas tiene efectividad en forma aislada. Además, las respuestas pueden ser múltiples y variadas. Para llegar a la final, hay que trabajar, estudiar, pensar, planificar, razonar, estar; esto exige necesariamente un mayor esfuerzo.

Hay que aprender a desaprender, un tema difícil en la educación de los adultos. Significa admitir que ciertas cuestiones que se pensaban las más adecuadas pueden ya no serlo tanto. Hay que cambiar, y hacerlo cuesta. Hay que tener claro que el mundo y los tiempos cambian, y que para ser competitivos en los tiempos que corren, a veces es necesario “mudar de aires”.

Rolf Erwin Müller
Asesor CREA Bovril-Yeso

Müller: “La agricultura ya no puede ser considerada como una industria; es necesario concebirla artesanalmente, seleccionando caso por caso, y hay que ser muy profesionales en la asignación de recursos”.

 Cada empresa tiene un portfolio de negocios que impacta de diferente manera en el resultado final. Por eso es importante revisar año tras año en qué canasta se ponen los huevos y ver cómo se comporta cada unidad ante distintos escenarios.